En gabinete, el peeling empieza en definir el ácido. No se trata de intensidad: se trata de cómo actúa, cómo penetra y qué respuesta genera en la piel. Ahí está la diferencia entre aplicar y diseñar un tratamiento.
Dentro de la línea de peelings Lidherma, cada activo propone una lógica distinta.
– El Mandélico avanza de manera gradual, con buena tolerancia, ideal para acompañar pieles que necesitan equilibrio.
– El Glicólico, por su bajo peso molecular, permite trabajar con mayor profundidad en pieles engrosadas.
– El Láctico suma renovación con hidratación, aportando una piel más luminosa y flexible.









































